Por ese espacio que hasta el día de hoy distaba mucho del colegio de monjas al que tuve la mala suerte de ir, por esas semanas de Derecho e Ingeniería, minuto de silencio por la única universidad con el título de Católica que respetaba con bombos y platillos la libertad religiosa y sexual, por ese espacio en el que convivían profesores del Opus y aquellos que defienden la píldora del día siguiente…
Y aclaro que mi mayor temor como exalumna no es la apropiación de los bienes materiales de la PUCP por parte de Cipriani, al fin y al cabo nuestra formación jamás dependió de las rentas de Plaza San Miguel. Estoy de acuerdo con muchos en preferir que le quiten el título de Pontificia y Católica si de esa forma se garantiza la pluralidad, total lo que menos hice en mi época universitaria fue rezar y los alumnos de ahora tampoco se merecen el oscurantismo religioso.
Un minuto de silencio por ese tontodromo símbolo de la tolerancia.
Fuente imagen: www.pucp.edu.pe 
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