Justine era una soñadora a quien aunque la vida le había dado muchas desilusiones en el amor, no había logrado desanimarla. Ella estaba templada de Diego, un chico que estudiaba con ella en la universidad. Diego era buena persona, deportista aunque no muy inteligente. Justine lo amaba a pesar de no haber notado señales de ser correspondida, igual ella creía que algún día él sentiría lo mismo por ella.
Era el último año de universidad y Justine se había dado un ultimátum respecto a sus sentimientos y a su estado sentimental, Diego seguía mirando las golondrinas en el cielo*. Justine había tomado una postura realista ante la situación: “Si Diego no cede este último mes del año, asunto cerrado”. Y así fue, unos meses antes Justine había conocido a Franco, un chico también de la edad de ella con quien empezaba a experimentar una atracción mutua, llegó el mes de diciembre e iniciaron una relación. Justine cerró simbólicamente el asunto con Diego aunque sus sentimientos tan sólo habían quedado congelados. La relación con Franco tuvo ciertos problemas pues éste a pesar de también ser una buena persona no había cerrado ciertos capítulos en su vida, en otras palabras no se había separado de la madre de su hija, si la pobre Justine fue “la otra” por casi medio año, claro ella no lo sabía.
Cerrado el asunto con Franco, Justine volvió a encontrarse felizmente sola y ella lo disfrutaba. Una noche Diego llama a Justine invitándola a salir en grupo con más amigos para una discoteca. Ella acepta y por cosas de esta vida, los otros 2 amigos nunca llegaron. Justine y Diego salen solos, la pasan muy bien, demasiado bien, bailan pegadito, se besan, se aprietan, no hablan del asunto. La disco y el taxi son los únicos testigos de su affair de una noche. Diego la lleva hasta su casa, se despiden con un beso en la mejilla. Al día siguiente Justine revisa su celular con ilusiones, pero no hay nada, pasan los días y nada. Justine se siente tonta y recuerda anteriores “affairs de discoteca” y piensa en lo bien que se portaron los chicos de los que no esperaba nada y en lo mal que se portó aquel del que esperaba todo.
Era el último año de universidad y Justine se había dado un ultimátum respecto a sus sentimientos y a su estado sentimental, Diego seguía mirando las golondrinas en el cielo*. Justine había tomado una postura realista ante la situación: “Si Diego no cede este último mes del año, asunto cerrado”. Y así fue, unos meses antes Justine había conocido a Franco, un chico también de la edad de ella con quien empezaba a experimentar una atracción mutua, llegó el mes de diciembre e iniciaron una relación. Justine cerró simbólicamente el asunto con Diego aunque sus sentimientos tan sólo habían quedado congelados. La relación con Franco tuvo ciertos problemas pues éste a pesar de también ser una buena persona no había cerrado ciertos capítulos en su vida, en otras palabras no se había separado de la madre de su hija, si la pobre Justine fue “la otra” por casi medio año, claro ella no lo sabía.
Cerrado el asunto con Franco, Justine volvió a encontrarse felizmente sola y ella lo disfrutaba. Una noche Diego llama a Justine invitándola a salir en grupo con más amigos para una discoteca. Ella acepta y por cosas de esta vida, los otros 2 amigos nunca llegaron. Justine y Diego salen solos, la pasan muy bien, demasiado bien, bailan pegadito, se besan, se aprietan, no hablan del asunto. La disco y el taxi son los únicos testigos de su affair de una noche. Diego la lleva hasta su casa, se despiden con un beso en la mejilla. Al día siguiente Justine revisa su celular con ilusiones, pero no hay nada, pasan los días y nada. Justine se siente tonta y recuerda anteriores “affairs de discoteca” y piensa en lo bien que se portaron los chicos de los que no esperaba nada y en lo mal que se portó aquel del que esperaba todo.
*Hace referencia a un verso de "Las Oportunidades" de Andrés Calamaro
el problema de no querer lo mismo,, el queria "pasarla bien", quizas sabiendo q ella accederia a eso,, y ella queria algo mas,,,,
ResponderBorrarsaludos,,,
Hola
ResponderBorrar"...Diego seguía mirando las golondrinas en el cielo*." jajaja no se por qué, pero esa frase, más q la canción de Calamaro me recordó muchiiísimo a la frase de mi tía Elba "Como siempre tú(o sea, yo), pensando en los huevos del gallo" jajajaja
Saludos, Niña de los 80s